Que vivimos entre luces es de perogrullo y que ellas afectan a nuestra salud, también. No solo las luces de la iluminación, sino también las pantallas del móvil, portátil o televisión. Así, cada vez más hay que velar por el confort visual. Cómo se ha trasladado este mundo electrónico a la cotidianeidad de nuestras vidas afecta principalmente a nuestra salud visual. Es por ello que desde Gelfor y trabajando directamente con la retina de cada uno de nuestros clientes a largo plazo, tenemos en cuenta estas directrices.

¿Qué es el flicker?

A este fenómeno, que pasó inadvertido en los primeros pasos de la iluminación LED, también se le puede llamar parpadeo. Si bien con la instalación de los balastros empleados para la iluminación fluorescente parecía haberse olvidado con la implantación del LED volvió a escena.

Muchas veces, con el teléfono móvil o la cámara de vídeo se ha intentado tomar una grabación de la pantalla del televisor. En un primer momento puede parecer que haya un problema en tu dispositivo que graba. Nada más lejos de la realidad, pues el problema venía de la pantalla dado que no utiliza o utilizaba una tecnología LED adecuada. Esto es, más visual y sin tantos tecnicismos el flicker.

Impacto en el ser humano

Las rallas parpadeantes, imposibles de captar por el ojo humano, merman de forma continua la salud ocular de quien se expone a este flickering. Síntomas visibles y repentinos del flicker se reflejan en forma de mareos o dolores de cabeza. Y no solo eso, sino que los estudios indican que 1 de cada 4.000 personas sufren epilepsia fotosensible y la mayoría de ellos no lo conocen.

“Pues no miro la pantalla y arreglado”. Es una opción, pero el problema viene cuando el LED instalado sobre tu cabeza en la oficina o en casa también emite el mismo problema. Este hecho merma de forma paulatina el confort visual y la salud de quien lo sufre. Una exposición continuada ante este fenómeno causa una fatiga ocular dañina para el ser humano.

¿Cómo se mide el parpadeo?

La frecuencia con la que las luminarias realizan el flicker en herzios (Hz), indicándonos la cantidad de ciclos que se produce de un proceso por segundo. Así, la frecuencia a la que parpadea la luz también influye de manera determinante. A medida que disminuye dicha frecuencia los efectos son más graves. Por lo tanto, a menos herzios menos saludable. Esto quiere decir que de ser un mero impedimento para la concentración (niveles inferiores a 20 Hz) puede ser peligroso (menos de 600 Hz) por la incapacidad de medir incluso si un objeto está en movimiento o estático.

Consecuencias del flicker

En términos técnicos, el principal problema radica de una discontinuidad en la emisión de voltaje. Esto quiere decir que la emisión de luz que realiza la luminaria varía en cada milésima de segundo y, por ello, es imperceptible para el ojo humano en los caso de flickering. Sin embargo, las luminarias libres de flicker tienen una continuidad latente en la emisión de voltaje. Así, se elimina el trabajo ocular.

Esto, en datos, consiste en que si una luminaria es de 50 Hz en cada segundo se apagará hasta un total de 50 veces. Tanto con las fuentes incandescentes como con los tubos fluorescentes se producen estos vaivenes de señal alterna. Que con el LED se han corregido por el diseño del driver que mitiga la repercusión de la frecuencia de red. Precisamente en cómo se ha diseñado ese driver y la calidad del mismo influye en el control del flickr.

Es por ello que todos nuestros productos tienen eliminada ese flicker y nuestros clientes ya están disfrutando de una experiencia lumínica saludable.