La guerra de las corrientes

A un lado del ring Thomas Edison, al otro Nikola Tesla. Nos situamos a finales del siglo XIX y vemos como estos dos científicos batallan por imponer su ley. Edison, inventor de la bombilla por antonomasia, también dejó su huella en el flujo eléctrico. Defensor de la corriente continua (DC, Direct Current) con el flujo en una sola dirección. Tesla, por su parte, desarrolló la corriente alterna (AC, Alternating Current) siendo bidireccional en este caso el flujo eléctrico. Así, la mayoría de las redes eléctricas se declinaron finalmente por este último tipo de corriente, pese a que incluso Edison se sacó de la manga la silla eléctrica para tratar de desprestigiar dicho flujo.

La gran capacidad de transportar cantidades de energía a mucha distancia que tiene la corriente alterna fue el principal elemento decisorio. Mediante un campo magnético rotatorio, en el que el flujo de electrones lo hace del mismo modo, se consigue la energía. Se mide en hercios (Hz, ciclos por segundo). En esta búsqueda por generar electricidad (flujo de electrones artificial), en un primer lugar, se advirtió que a través de un cable metálico se podría hacer fluir pese a que solo en una dirección. Principalmente debido a que los electrones son repelidos por un polo del campo magnético y atraídos por el otro.

A través de ello y con la simbiosis de ambas posturas radica la gran disensión entre ambos tipos de corriente: la cantidad de energía que pueden trasladar. Y es que si en la AC el flujo de electrones rotatorio permite conectar un aparato a un enchufe, en DC tan solo se pueden conectar de forma adecuada los polos.<img src="http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-1024×402.jpg" alt="" width="1024" height="402" class="aligncenter size-large wp-image-11422" srcset="http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-200×78.jpg 200w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-300×118.jpg 300w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-400×157.jpg 400w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-600×235.jpg 600w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-768×301.jpg 768w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-800×314.jpg 800w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01-1024×402 prix cialis en pharmacie france.jpg 1024w, http://gelfor.es/wp-content/uploads/2016/09/corrientes-01.jpg 1104w” sizes=”(max-width: 1024px) 100vw, 1024px” />

¿Para qué sirve el driver?

Si bien ya hablamos en nuestro blog de la gran importancia que tiene el sistema de disipación de calor en las luminarias con tecnología LED. Tampoco puede pasar inadvertido el driver. Este elemento es el principal encargado de transformar la tensión. Dado que la instalación suele funcionar con corriente alterna (CA) y los LED lo hacen con corriente continua (CC), el driver tiene un papel fundamental. Toda la corriente que recibe la transforma acorde a las necesidades de la luminaria disminuyendo a su vez el voltaje.

Este último punto cobra importancia dado que los LED, como consecuencia de su baja impedancia, trabajan con una tensión de corriente baja. Esto provocaría que una tensión demasiado elevada podría llegar a quemar el LED. Y es que los dispositivos LED son muy sensibles a cualquier variación de corriente, de ahí la importancia de que el driver estabilice la tensión. Consecuentemente se estabilizará el flujo lumínico y la temperatura del LED. Es por ello que deberá tanto regular el flujo de electricidad como ajustar el voltaje que suministra a los LED.

Entre la eficiencia y el rendimiento

Además, el driver incide directamente en la capacidad de aprovechamiento de la energía eléctrica que consume un LED. La eficiencia y rendimiento de la luminaria depende directamente de la fuente de alimentación. A su vez, se conseguirá optimizar la vida del LED. Y es que este controlador (driver) nos debe asegurar eficacia. Esto quiere decir que no pierda energía. El aprovechamiento real de la energía eléctrica consumida se mide con el factor de potencia (PFC). Oscila entre cero y uno, siendo este último parámetro óptimo dado que se aprovecha así toda la electricidad. Todo ello implica que la calidad del driver debe ser óptima, puesto que si el LED tiene una vida útil de 100.000 horas pero el driver no llega a las 10.000 no sería amortizable la inversión. Elementos como el flicker dependen en gran medida de la calidad de este elemento.