La cultura española se rige, en cierto modo, por la gran cantidad de locales de restauración existentes. Tal y como indicó Gustavo Nuñez, director de Nielsen Iberia: “El mejor indicador de cómo está nuestra economía es ver qué pasa en los bares”. Y así, en 2016 se generaron tasas de un bar o restaurante por cada 175 ciudadanos. Datos muy por encima de países como EEUU. Algo más de 240.000 locales denominados como tradicionales, a los que se debe sumar más de 7.400 establecimientos de restauración en formato franquicia. Todos ellos con la necesidad de obtener una diferenciación en su local, a fin de captar clientela. Es por ello que se torna necesaria una buena iluminación con la que hacer el local lo más atractivo posible. Cuidando además la seguridad de los componentes del local.

A través de la iluminación se podrá “jugar” con las sensaciones del cliente, tanto de sus estados de ánimo como de su experiencia. Así, una imagen positiva o negativa del local puede ir más allá del propio plato. E incluso los platos y el mero hecho de consumir puede realzarse gracias a esta iluminación. Asimismo, no se debe cuidar tan solo el mobiliario, los aromas o la pintura de la fachada. Sino que una buena imagen exterior, que comprenda un buen rótulo o focos para enaltecer la fachada serán fundamentales a la hora de diferenciar el restaurante o bar. Importante pues, en este punto, que la temperatura de color sea elevada para llevar al cliente a una calidez que invite a la entrada. Además de evitar demasiada iluminación focal a fin de lograr uniformidad.

Iluminación por áreas del bar y/o restaurante

A partir de ahí, el interior. La diferenciación de los espacios no solo debe lograrse con la propia arquitectura del local. Sino que en la misma habitación se deben generar diversidad de experiencias con unas características propias. Es por ello que diferenciar la iluminación por zonas es tanto atractivo para el cliente como necesario por normativa. Así, por ejemplo, en la cocina son necesarios 500 lx y en los pasillos 100 lx. Mientras que lugares como la caja necesitan hasta 300 luxes. Por otra parte, en la barra, puntos de 100 lx serían necesarios. Sumándole a todo ello iluminación focal en los productos, estantes y vitrinas en las que se encuentren botellas y/o alimentos. En otro orden, la temperatura de color también jugará un papel fundamental. En la cocina una luz neutra (3.500k) son perfectos para no distorsionar los colores, tratando en la ubicación de las luminarias de no generar sombras. Además, en zonas de caja, paso o baños también se empleará dicha temperatura de color.

En el resto del local (siempre ajustando las necesidades al merchandising de presentación y la idiosincrasia del lugar) son recomendables tonos más cálidos. En la mesa, donde se va a cocer todo realmente, no son necesarios más allá de 100 luxes. Tratando de situar las luminarias a un máximo de 75 centímetros para evitar deslumbramientos. Empleando para ello luces indirectas o focales para generar atmósferas cálidas. Además se deberá tener en cuenta tanto el momento del día como el objeto principal del bar/restaurante. Durante el día se deberá potenciar la luz natural, generando una estimulación y frescura latente. Sin embargo, por la noche se busca más calidez con luces más tenues e incluso siendo protagonistas de la propia decoración del local.

Ahorro con el paso a iluminación LED

A todo ello se le debe añadir el ahorro implícito que tiene la iluminación con tecnología LED. Tanto la gran adaptabilidad de las luminarias, como el poco consumo se conjugan con unas bajas emisiones de calor. Asimismo, la longevidad de dichas fuentes de luz permiten que el ahorro suba más allá del 50% con respecto a anteriores fuentes de luz.

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