El LED ha llegado, para quedarse, y más rápido de lo que muchos presagiaban. El pasado mes de septiembre se terminó con la comercialización de los focos halógenos. Y si bien hasta 2018 las bombillas de este tipo aún pueden venderse, los usuarios ya se han decantado. Y es que tal y como explicó Alfredo Berges, director general de Anfalum (Asociación Española de Fabricantes de Iluminación), las luminarias LED “están sustituyendo a las antiguas halógenas direccionales o incandescentes y también están superando a las fluorescentes de bajo consumo”.

Asimismo, las expectativas de venta del LED se han superado con creces puesto que de 2010 a 2015 se ha pasado de un 10 a un 51% en la facturación del sector de la iluminación. “Este sorpasso frente al alumbrado tradicional ha superado todas las expectativas que se manejaban desde Europa, que situaba este momento en el año 2017″, comentó Berges.

“Con el led, el ahorro puede llegar a ser del 70% u 80%”

La línea de la Unión Europea se decanta por la eficiencia en la iluminación y, por ello, la supresión de los focos halógenos. Y es que su duración en términos comparativos es mucho menor, así como su consumo de electricidad. Es por ello que el ahorro respecto a las antiguas incandescentes puede ser de en torno el 85%, con una rápida compensación de la inversión. “Con el cambio a led, el ahorro puede llegar a ser del 70% u 80%, y si a eso le sumamos la regulación que nos permite esta tecnología podríamos llegar a ahorros de más del 90%“, indican desde Anfalum.

Y es que la vida útil de las luminarias puede fluctuar entre las 15.000 y las 25.000 horas, con unos 10.000 ciclos de encendido y apagado. “Las antiguas tecnologías solo permitían el encendido y el apagado, y con esta podemos regular la iluminación hasta un 10% de la potencia total”, comenta Berges. Principalmente porque la tecnología LED permite múltiples opciones no solo de eficiencia y ahorro en su compra, sino con la instalación.