¿Qué es la temperatura de color?

Una de las grandes características en la iluminación LED parte de la capacidad para poder generar ambientes a través de la propia luz. Es por ello que se debe tener muy en cuenta la temperatura de color a la hora de seleccionar una luminaria. Este fenómeno podría decirse que es «el predominio de alguno de los colores del espectro lumínico en las luces blancas». Este color blanco se altera hacia tonos cálidos (amarillento) o tonos fríos (azul).

La unidad de medida básica que se emplea para definir la temperatura de color son los grados Kelvin. Tan solo se aplica a las luces blancas. Y es que una luz que sea de cualquier otro color no podría ser medida. Asimismo, nunca será exacta la temperatura de color por la confluencia de factores que modifican la iluminación.

Asimismo la temperatura de color es totalmente contrapuesta al calor que pueda producir la fuente de luz. Y es que estamos tratando la reacción psicológica del cerebro a un ambiente iluminado por cierta tonalidad. Se podría decir que nuestro cerebro realiza un «balance de blancos automático», igual que algunas cámaras de vídeo o digitales.

Luz cálida, luz fría y luz neutra

Luz cálida, neutra y fría
Dentro de este conjunto de tonalidades podría decirse que son todas luces blancas con un tono dominante. Ya sea este azul o ámbar, principalmente.

Las ámbar, llamadas luces cálidas porque dan una sensación acogedora, de calor, en la iluminación del espacio. Es el tipo de luz más parecido al producido por los focos halógenos y las bombillas incandescentes, ya apartadas en la memoria. Su instalación suele ser idónea en tiendas de ropa o de alimentación (a excepción de las pescaderías), así como en salones o dormitorios dentro de las viviendas. Asimismo fluctúan entre los 2.800ºK y los 3.500ºK.

Mientras que las luces frías, azules, aportan una sensación más fría por la iluminación que produce. Su luz es la más parecida a un día muy soleado o nublado. Con la misma intensidad aporta una cantidad mayor de lumens, lo que genera una percepción elevada de luminosidad. Se recomienda su instalación en joyerías y pescaderías, así como en cocinas y/o baños dentro de las viviendas. Su temperatura de color supera los 5.000ºK.

Del mismo modo, si bien es prácticamente impensable realizar un blanco sin que predomine un color u otro, existe el blanco neutro. Este tipo de lámpara sí que tiene una ligera predominancia de amarillo, pero es prácticamente imperceptible para el ojo humano. Su temperatura de color se mueve entre los 3.800ºK y los 4.500ºK, siendo instalable en cualquier superficie que no necesite las especificidades de las cálidas o frías.

Una relación básica de la temperatura de color sería la siguiente:
Gama de tonos
– Luz de vela o Fuego que hace combustión entre 1.200k y 1.800k
– Amanecer / Atardecer entre 2.000k y 2.200k
– Lámparas Incandescentes: Lámparas de 40w a 75w entre 2.600k y 2.800k, Lámparas de 100w a 500w entre 2.800k y 3.000k, Lámparas dicroicas y halógenas entre 2.800k y 3.000k
– Lámparas Incandescentes para Estudio de TV, Cine o Fotografía entre 3.200k y 3.400k (la mas usada es la de 3200K)
– Luz de medio día (verano) 5.600k
– Día Nublado entre 6.000k y 10.000k
– Luz del Alba entre 8.000k y 10.000k